martes, 27 de mayo de 2008

cuando dejas el molino

uno de los aprendizajes de estos tiempos es cosechar el abandono del molino, que es la ausencia de una misma en mi parte más íntima...

cuando vivimos hacia fuera, el molino interior se va quedando hueco y solitario, van creciendo las telarañas del olvido y las pelusas de la desidia. y de repente, un día, se abre una grieta en la pared, y hay peligro de derrumbamiento.

lo bueno es que esta vez hemos llegado a mirar hacia dentro antes de llegar a tener que reconstruirnos piedra sobre piedra... la intuición aún funciona y grita a tiempo, cuando el cuerpo y el corazón escuchan.

gracias,
confío en la ecología interior del molino,
y en la salud que me regala la vida

1 comentario:

Raul dijo...

que bonito, yo también confio en el mirar interior intuitivo, y en el amor por una mismo, uno mismo, que es estupendo para reforzar grietas, arreglar goteras...